Vitamina D y enfermedades infecciosas

Vitamina D y enfermedades infecciosas

Es importante mantener unos niveles óptimos de vitaminas en nuestro cuerpo para asegurar el correcto funcionamiento del mismo.

Es sabido que el déficit de vitamina D puede provocar problemas óseos, musculares, en el sistema nervioso e incluso en el sistema inmunitario. De este último en el que nos centraremos en las siguiente lineas.

En el momento en el que vivimos donde la mayoría de la población mundial está afectada por la pandemia de la COVID-19 sería de interés echar un vistazo a las últimas investigaciones e incluso no tan últimas sobre que sucede cuando los niveles de vitamina D en el cuerpo son escasos frente a una infección vírica.

Enfermedades víricas

Cabe la posibilidad, ya que aún está en investigación, de que mantener unos niveles de vitamina D correctos sea necesario para mantener un buen estado del sistema inmune. (Fuente)

Por otra parte tenemos evidencia científica que nos muestra como la vitamina D tiene un papel de defensa importante sobre bacterias, virus, parásitos y hongos. (Fuente)

COVID-19 y la deficiencia de vitamina D

La últimas investigaciones, a pesar de no ser 100% seguras y estar directamente relacionadas, han hallado ciertos patrones.

Como bien nos comentan desde Northwestern y Sciencedaily, los países más afectados por esta enfermedad, como pueden ser Reino Unido, España o Italia, tienen una población con unos niveles de vitamina D bastante bajos, ya que la población no suele exponerse al sol.

Por otra parte, también se habla de los países con un menor impacto, como pueden ser los del norte de Europa, tienen unos rangos de vitamina D buenos, ya que la alimentación de estas sociedades está compuesta por aceites de pescado y la exposición al sol es mayor.

Un estudio más reciente que podemos ver en Nutrients, a pesar de haber evaluado a pocas personas y siendo estas en un mismo hospital, se puede observar que la infección por SARS-Cov-2 se da en mayor medida en pacientes con unos niveles bajos de vitamina D. Se baraja la posibilidad de que esta misma infección sea la causante de que estos niveles sean bajos, pero es una hipótesis que no tiene mucha fuerza debido a su poca probabilidad. Los autores de este estudio recomiendan la importancia que puede tener frente a esta infección la exposición al sol, la alimentación correcta con alimentos con contenidos elevados de vitamina D, así como un posible beneficio en su suplementación.

Conclusión

Al parecer, con la evidencia actual no se puede afirmar ni dar nada por sentado pero este enfoque puede suponer una mayor investigación.

Con los datos actuales en la mano, me aventuraría a decir que sería más que recomendable el mantener una buena alimentación donde se incorporen alimentos ricos en vitamina D (hablamos de ello en otro post), así como una correcta exposición al sol, para no tener una deficiencia de esta vitamina, más prevenir que lamentar.