Los primeros 1000 días de vida

Los primeros 1000 días de vida

Tanto el crecimiento como el desarrollo de las personas está determinado desde el vientre de la madre por su genética y los factores ambientales con los que interactúa.

Una nutrición correcta durante los primeros 1000 días desde la concepción es clave para tener una buena salud durante el resto de la vida.

En las diferentes etapas del crecimiento del bebé, hay que cubrir unos requisitos nutricionales específicos, ya que cada etapa es diferente.

La microbiota intestinal desempeña una función fundamental en la correcta función y desarrollo del sistema inmune, y sobre todo, o al menos las investigaciones más recientes apuntan a que una correcta microbiota en recién nacidos, puede ser buena para la prevención del desarrollo de alergias.

Durante el embarazo

En el periodo de gestación las necesidades energéticas aumentan tan solo un 10%, no hay que comer por dos como comunmente se suele decir. En este caso hay que consumir alimentos ricos en proteína, vitaminas y minerales. En la sgunda mitad del embarazo debemos aumentar la ingesta de frutas y verduras ya que así consumiremos más vitaminas y minerales.

Muchos médicos recomiendan a las embarazadas consumir suplementos de vitamina B9, hierro y yodo, ya que los requerimientos se ven aumentados en este periodo y suelen tener mayor efecto dañino sobre el feto cuando se consume en bajas cantidades.

Madres con obesidad

Cuando la mujer embarazada tiene obesidad, el bebé tiene más posibilidades de desarrollar una diabetes, así como una mayor adiposidad y por lo tanto una probabilidad más alta de sufrir obesidad infantil en sus primeros años de vida, pudiéndose alargar al resto de la misma.

Lo recomendable en estos casos es pautar a la madre una alimentación adecuada y una actividad física que pueda realizar, para ir adaptándose a las pautas nutricionales recomendables para el embarazo. Lo impartante en este caso es que no gane ni pierda peso. En el caso del padre, parece que si padece obesidad no es tan relevante.

Por otra parte, una mujer con obesidad y embarazada acaba requiriendo más ingesta de suplementación, ya que tienden a absorber menos cantidad del suplemento. Cabe mencionar que, normalmente, el padecer obesidad hace que se tengan unos niveles de vivtamina D en sangre menores, por lo tanto sería interesante controlar esta variable.

Alergias

Normalmente el factor genético influye notablemente en las alergias, pero también hay que tener en cuenta el factor ambiental, ya que puede condicionar que el bebé desarrolle alergia en edades tempranas.

Continuando con la obesidad, si la madre la sufre, las posibilidades de que el niño padezca enfermedades respiratorias como el asma aumentan.

La ingesta de determinadas vitaminas liposolubles durante el embarazo está relacionada con lo contrario a lo anterior, menos posibilidades del que el bebé pueda llegar a sufrir asma.

A parte de la responsabilidad directa que pueda tener la madre durante la gestación, la inhalación de la misma del humo de tabaco de terceras personas puede causar debilitamiento en el sistema inmune del niño. Por otra parte, cabe recordar que el consmo de tabaco es perjudicial, tanto para la madre como para el bebé que se está desarrollando.

Lactancia

La leche humana contiene una cantidad enorme de sustancias inmunológicas bebeficiosas para la salud del bebé.

Personalmente, recomiendo dar el pecho al niño en caso de ser posible, ya que ofrece muchos beneficios para su correcto desarrollo. A pesar de existir leches adaptadas, no es lo más “natural” por llamarlo de alguna manera.

En caso de darle el pecho, deberá hacerse de forma exclusiva durante los 6 primeros meses, para luego ir introduciendo otros alimentos más adelante.

Los partos prematuros

Los bebés nacidos de forma prematura, con un menor peso, tienen mayor riesgo de sufrir enfermedad coronaria e ictus. También pueden tener más posibilidades de sufir resistencia. ala insulina y mayor presión arterial, así como una mayor tendencia a la acumulación de grasa.

En cuanto a las alergias, los prematuros tienen un riesgo superior a padecer enfermedades atópicas.

Alimentación complementaria

No se encuentra relación entre la ingestión de cierto grupo de alimentos con una mayor obeisdad, simplemente lo recomendable es ir añadiendo distintos grupos de alimentos e ir comprobando tolerancia del niño, eso si, sin olvidarnos de la importancia que tiene una correcta alimentación.

Lo que puede tener una ligera repercusión en el peso es una ingesta elevada de proteínas, pero a pesar de esto, si se siguen las recomendaciones de alimentación infantil no debería haber mayor problema.

En cuanto a la alimentación complementaria y las alergias, se suele seguir estrategias para comprobar la reacción del niño a los alimentos. Se solía pensar que el hacer que el niño consumiera los alimentos altamente alergénicos más tarde, haría que este no desarrollase alergia por el mismo, pero se está siguiente otra estrategia, el exponer al bebé a esos alimentos de una forma más controlada para ver como va reaccionando, dejando entre si unos 3 días para comprobar la reacción al alimento, intentando no mezclar la incorporación de ese alimento altamente alergénico con otro.

Alimentación general en un niño

Esta parte es la más sencilla, dar una alimentación adecuada, es decir, que cubra los requerimientos de proteínas, lípidos, hierro y micronutrientes (importante las vitaminas liposolubles, sobre todo la D).

Estos requerimientos variarán entre cada niño, por lo tanto es complejo de individualizar en un post como este.

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