Fibromialgia y nutrición

Fibromialgia y nutrición

Introducción

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por provocar dolor crónico e intenso de forma generalizada tanto en músculos como tendones, así como también puede cursar con una sensación de debilidad que llega a incapacitar a la persona que lo padece.

Muchas veces los pacientes con fibromialgia pueden presentar trastornos del sueño, depresión y ansiedad.

Un dato curioso sobre esta enfermedad es que en su mayoría, casi el 90% de las personas que lo sufre, son mujeres.

A pesar de ser una enfermedad reconocida, todavía es demasiado novedosa y realmente no se sabe de donde proviene ni cual es el tratamiento específico, sin embargo, aplicar un enfoque multidisciplinar parece ser lo más adecuado.

En este apartado que manejamos, nos centraremos en la alimentación ya que es una parte importante para mejorar los síntomas que causa.

Enfoque multidisciplinar

Aunque yo no soy nadie para recomendar nada relacionado con medicamentos o deporte, hablaré de estos temas con la información que se ha ido recogiendo, haciéndolo solo de forma informativa.

  1. Medicamentos: Se han usado en diferentes países medicamentos que alteran la cantidad de sustancias neurotransmisoras en el cuerpo, sobre todo las que están relacionadas con la transmisión de dolor. En ocasiones se recomienda el uso de antidepresivos ya que como hemos mencionado, esta enfermedad puede causar algún cuadro depresivo.
  2. Descanso: Las personas que sufren esta enfermedad suelen tener un descanso nocturno normalmente pobre, por lo tanto hay que enfocarse en cosas que ayuden a la persona afectada a quedarse dormida y apartar aquellos hábitos que puedan perjudicar esta acción como puede ser el tomar bebidas con estimulantes, como el café por ejemplo.
  3. Deporte: Los beneficios que puede aportar el deporte, siempre teniendo en cuenta los dolores, pueden ser importantes de cara a intentar conseguir una reducción de los dolores crónicos. Lo más importante es ponerse en contacto con un profesional que sea especializado en el tema a tratar.

Alimentación y estilo de vida

En este apartado no quiero explayarme de forma técnica, más bien dar unas pautas que al parecer pueden llegar a mejorar los síntomas.

  1. Evitar comida basura, ya que normalmente contienen una serie de aditivos que pese a estar autorizados y no ser perjudiciales para la salud, al menos a corto plazo, si pudiera tener efectos negativos an personas que padecen fibromialgia. El ejemplo del glutamato o aspartamo, los cuales en cantidades elevadas pueden derivar en un afecto neurotóxico.
  2. Obesidad: Por todos es sabido que la obesidad no es beneficiosa, más bien todo lo contrario, nos puede condicionar nuestro día a día de tal forma que empeora nuestra calidad de vida de forma notoria. En este caso, si la fibromialgia va acompañada de una obesidad, los síntomas se agravan, empeorando la calidad de vida y padeciendo un mayor dolor, fatiga e incluso peor calidad de sueño. Esta consunción es muy compleja, ya que el dolor percibido hace que la persona se mueva menos, coma más y por tanto suba de peso, así durante un tiempo prolongado. Lo que hay que tener claro es que el mantener un peso saludable va a ser lo mejor, tanto para esta enfermedad como para cualquier persona. En cuanto a esta enfermedad, el mantener un peso adecuado reduce los dolores en comparación a los percibidos cuando se acompaña la enfermedad e una obesidad.
  3. Gluten: Se ha comprobado en diversos estudios que las personas que padecen fibromialgia aumentan su probabilidad de sufrir sensibilidad al gluten no celiaca. Pudiera ser recomendable que estas personas probaran a dejar de consumir productos con gluten, ya que algunos pacientes mejoran a la larga sus digestiones, el cansancio y los dolores.

A pesar de seguir estudiándose esta enfermedad e incluso cómo se puede mejorar a través de la alimentación, la evidencia es realmente escasa. Lo que debemos tener claro es que siempre, y tal vez con más motivo aún cuando se sufre una enfermedad, es importante que se mantengan unos hábitos correctos de alimentación, así como un peso adecuado.

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